Aves y humanos hablan (y cantan) casi el mismo idioma: un estudio revela patrones vocales universales
Las aves y las personas no son tan diferentes como puede parecer a priori. Un estudio recogido este jueves en la revista Science constata que el habla y el canto de unas y otras comparten casi los mismos patrones, como la coordinación vocal o las variaciones adaptadas al contexto social. Los resultados sugieren que detrás de esas coincidencias podría haber mecanismos biológicos comunes, y no solo la capacidad de aprender los sonidos que se emiten.
Una biblioteca de cantos de todo el mundo
Los autores, afiliados a centros de Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido, recopilaron y analizaron una biblioteca seleccionada de cantos de 367 especies de aves, que abarca más de 74.500 elementos vocales. Las grabaciones proceden de XenoCanto, una página web de ciencia ciudadana que reúne sonidos de la fauna silvestre de todo el mundo. Las vocalizaciones descargadas corresponden a cuatro grupos de aves: los pájaros cantores y los colibríes, así como dos grupos estrechamente relacionados, los suboscinos y los chotacabras. Entre ellas había especies que deben aprender sus cantos, conocidas como aprendices vocales, y otras que nacen con la capacidad innata de cantar.
Entre las principales especies analizadas figuran el gorrión zorro (Passerella iliaca), el cerrojillo collarino (Ficedula albicollis), el mosquitero musical (Phylloscopus trochilus), el hormiguero cantor de Guayana (Hypocnemis cantator), el colibrí diamantino encapuchado (Augastes lumachella) y el chotacabras colorado (Antrostomus rufus). Para la comparación, los investigadores utilizaron bases de datos de acceso público sobre vocalizaciones humanas y contrastaron los patrones de las aves con el habla y las canciones en 52 idiomas.
Patrones compartidos por especies tan distintas
El análisis permitió identificar patrones vocales «universales» en cientos de especies de aves, y la inmensa mayoría de ellos aparecen también en el canto y el habla humanos de culturas de todo el mundo. Entre ellos se cuentan los pequeños intervalos de tono, los ritmos regulares y predecibles, las variaciones de tono adaptadas al contexto social y la prolongación al final de las frases, en la que la última sílaba tiende a ser más larga que las demás.
Según señala uno de los autores, Logan James, biólogo de la Universidad canadiense McGill, en un comunicado del centro, estas similitudes pueden deberse en parte a mecanismos biológicos comunes, más que únicamente a la capacidad de aprendizaje vocal, y servirán para comprender mejor los mecanismos de producción vocal y procesamiento auditivo en distintas especies. El investigador pone ejemplos: es poco probable que aves y seres humanos cambien drásticamente el tono de una nota a otra porque resulta difícil hacerlo, y la prolongación al final de la frase podría deberse a los patrones respiratorios que se siguen al vocalizar.
Una hipótesis que no se cumplió
Como explica Jon Sakata, biólogo de la misma universidad, los pájaros cantores, los colibríes y los loros son aprendices vocales, al igual que los humanos, lo que significa que aprenden sus vocalizaciones imitando a otros. Los suboscinos y los chotacabras, en cambio, no lo son, pues sus vocalizaciones son innatas. Dado que el habla y el canto humanos se aprenden, el equipo predijo que los cantos de las aves que aprenden a vocalizar compartirían mayores similitudes con las vocalizaciones humanas que los de las aves que no lo hacen. Sin embargo, encontraron muy pocas pruebas que respaldaran esa hipótesis.
Las diferencias entre aves y seres humanos, así como la variación entre especies de aves, indican que factores como el tamaño corporal, la fisiología respiratoria y la anatomía vocal también determinan cómo se producen y organizan los sonidos. Los hallazgos revelan además que algunos grupos de aves se asemejan más a los humanos en ciertos aspectos de la vocalización, lo que podría convertirlos en modelos útiles para investigar los fundamentos biológicos del habla.