Vishing: así funcionan las llamadas falsas que buscan robar tu dinero y datos personales
Las estafas telefónicas se han convertido en una de las amenazas más frecuentes para usuarios y empresas. A diferencia de otros ataques cibernéticos que buscan vulnerar sistemas informáticos, estos fraudes tienen un objetivo distinto: manipular a las personas para que entreguen voluntariamente información confidencial o autoricen movimientos financieros.
Esta modalidad es conocida como vishing, un término que surge de la combinación de las palabras «voz» y «phishing». En lugar de aprovechar fallas tecnológicas, los delincuentes recurren a técnicas de ingeniería social para generar confianza o provocar emociones como miedo, presión o confusión que lleven a la víctima a actuar sin verificar la autenticidad de la llamada.
El engaño suele comenzar con una llamada que aparenta provenir de un banco, una empresa de paquetería, una dependencia gubernamental o cualquier institución reconocida. Los estafadores pueden advertir sobre un supuesto cargo no reconocido, el bloqueo de una cuenta bancaria, una compra sospechosa o incluso una emergencia familiar.
La intención es que la persona crea que enfrenta una situación urgente y, bajo esa presión, revele contraseñas, códigos de verificación, números de tarjetas o realice transferencias de dinero sin detenerse a confirmar la identidad de quien llama.
Los especialistas consideran que el factor humano continúa siendo el principal blanco de este tipo de ataques. El Data Breach Investigations Report 2026, elaborado por Verizon, señala que las personas estuvieron involucradas en el 62 % de las brechas de seguridad analizadas a nivel mundial.
El mismo informe indica que la ingeniería social fue el tercer método de ataque más frecuente, al estar presente en el 16 % de las filtraciones de datos confirmadas. Estos resultados provienen del análisis de más de 5 mil 300 incidentes de seguridad.
En México también existen indicadores que reflejan la importancia de reforzar las medidas de prevención. Entre enero y abril de 2026, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) recibió 27 mil 862 reclamaciones. De ellas, 37.5 % estuvieron relacionadas con posibles fraudes y 54.7 % correspondieron a casos vinculados con la banca múltiple.
Aunque estas cifras abarcan distintos tipos de incidentes financieros, muestran que los intentos de engaño siguen representando un riesgo importante para los usuarios.
Los avances en inteligencia artificial también están cambiando la forma en que operan los delincuentes. Si antes muchas llamadas fraudulentas podían identificarse por errores o historias poco creíbles, ahora existen herramientas capaces de generar voces sintéticas muy similares a las de personas reales e incluso adaptar las conversaciones utilizando información previamente obtenida sobre la víctima.
Esto hace que las llamadas resulten mucho más convincentes y reduce el tiempo que la persona tiene para analizar si realmente está hablando con un representante de una institución legítima.
Ante este panorama, los especialistas consideran que la ciberseguridad ya no depende únicamente de contar con sistemas tecnológicos robustos. También es indispensable capacitar a empleados y usuarios para reconocer intentos de manipulación y responder adecuadamente cuando reciban solicitudes inusuales.
Una de las principales recomendaciones consiste en implementar programas permanentes de capacitación y simulacros de fraude telefónico. Al igual que las empresas realizan ejercicios para responder a emergencias o detectar vulnerabilidades informáticas, también pueden recrear escenarios de llamadas sospechosas para fortalecer la capacidad de respuesta de sus colaboradores.
Con ayuda de herramientas de inteligencia artificial es posible diseñar simulaciones cada vez más realistas, lo que permite identificar errores antes de que ocurra un incidente verdadero y reforzar los protocolos internos de seguridad.
Para los usuarios, la medida más importante es mantener una actitud de verificación antes de actuar. Ningún banco o institución financiera solicita por teléfono contraseñas, códigos enviados por mensaje de texto, números de seguridad de tarjetas o autorizaciones inmediatas para proteger una cuenta.
Si durante una llamada alguien solicita este tipo de información o insiste en que la situación requiere una respuesta inmediata, lo más recomendable es colgar y comunicarse directamente con la institución utilizando los números oficiales que aparecen en su sitio web, aplicación o tarjeta bancaria.
También existen tecnologías que permiten mostrar en la pantalla del teléfono el nombre verificado de la empresa que realiza una llamada, en lugar de un número desconocido. Aunque estas herramientas pueden facilitar la identificación de comunicaciones legítimas, los especialistas advierten que no sustituyen la necesidad de confirmar cualquier solicitud relacionada con datos personales o movimientos financieros.
Los expertos coinciden en que combatir el vishing requiere la participación conjunta de empresas, autoridades y usuarios. Mientras las organizaciones fortalecen sus sistemas de autenticación y los reguladores impulsan estándares para identificar llamadas oficiales, la mejor defensa sigue siendo desconfiar de cualquier solicitud inesperada y verificar siempre la identidad de quien está al otro lado de la línea.
